Este fue el primer diagnóstico de «alarma» que recibí. Persistencia en vena umbilical derecha.

Como ya sabréis algunas mamás, durante las semanas 12 y 20 del embarazo, nos realizan la famosa prueba de cribado, o lo que es lo mismo, una ecografía morfológica que sirve para detectar cualquier anomalía durante la gestación. Acompañada de una analítica que muestra los niveles o posibilidades de que nuestro bebé tenga alguna enfermedad importante que se pueda detectar a tiempo.

Hasta la semana 20 el embarazo transcurría sin mayor complicación a excepción de las arritmias cardíacas de las que os hablé en el anterior artículo. Fue entonces, en esta prueba de cribado cuando la ginecóloga detectó un hallazgo poco frecuente.

Qué es la vena umbilical y cuál es su función

La vena umbilical es un vaso sanguíneo que está presente durante el embarazo y por el que circula sangre oxigenada procedente de la placenta. Esta acompañará al bebé durante su desarrollo mientras se forma dentro del útero materno.

Durante su formación embrionaria existen 2 venas umbilicales, la derecha y la izquierda, y lo normal, es que el bebé sobreviva con la vena umbilical izquierda, pero en mi caso no fue así y por el contrario se produjo un hecho poco frecuente que puede perjudicar al desarrollo vascular embriológico y se considera «anormal». Persistió la vena umbilical derecha.

Este diagnóstico por si solo no tiene mayor importancia, es decir, el ginecólogo solo tiene que controlar a través de una ecografía 4D que el bebé se está desarrollando sin ninguna otra patología. El problema es cuando a este pequeño hallazgo le acompaña una malformación asociada.

Malformaciones en el embarazo

Dos meses después de recibir esta noticia, en una de las revisiones rutinaria en la unidad de alto riesgo, la ginecóloga me comenta que hay demasiado líquido amniótico en la bolsa, y me diagnostica polihidramnios. Entonces comienza a revisar los órganos del bebé y me comunica que no se identifica la cámara gástrica.

Resumiendo, el estómago del bebé está vacío, y si a esto le sumas que hay un exceso de líquido amniótico en la bolsa, la ginecóloga me explica que cabe la posibilidad de que haya una malformación en el esófago o en el aparato digestivo, que esté impidiendo al bebé la ingesta de líquidos.

Obviamente insisto en recibir más información al respecto porque en ese momento no sé cómo perjudica este hecho en el desarrollo de mi bebé. Si tienen que provocarme un parto prematuro, si sobrevivirá fuera de mi vientre o si hay que practicar alguna operación. No sé cuales son las consecuencias ni tampoco la solución.

Pero la ginecóloga, me dice que puede ser un hecho aislado o algo más grave, dependiendo de lo que encuentren en la siguiente ecografía. Y con esta respuesta, me voy a mi casa a esperar una semana, con sus 7 días y sus 7 noches, hasta la próxima ecografía.

Incertidumbre y falta de información

Desde que recibí la noticia solo han pasado 24 horas, y no me veo capacitada para esperar de forma tranquila el resultado de la siguiente ecografía.

Porque no es justo que te manden a tu casa sin una explicación más clara. Yo entiendo que ella, como profesional de la medicina está acostumbrada a diagnosticar este tipo de patologías y a comunicárselo a las familias. Pero yo, como madre, no estoy preparada para recibir un posible diagnóstico del que no me dicen las consecuencias o lo que puede pasar.

Entonces llego a mi casa, busco más información en google, me descargo un millón de pdf con cuadros similares donde no entiendo una sola palabra de lo que dicen. Consigo encontrar un canal de información «fiable» donde más o menos explican cuál serían las consecuencias de este diagnóstico, pero que hay como más de 10 supuestos dependiendo en que parte del aparato digestivo se encuentre la malformación.

Entiendo que por mi situación actual con un embarazo de alto riesgo, arritmias cardíacas y todo lo que esto engloba, no quieran preocuparme con suposiciones iniciales, pero yo personalmente, prefiero que me digan qué es lo que puede pasar, cuál es el peor diagnóstico o la peor situación que voy a tener que afrontar, y después, con todas las cartas sobre la mesa me voy a mi casa, analizo la situación, tomo conciencia, y me preparo durante una semana para lo que pueda venir.

Pero si por el contrario me mandan a mi casa con mil dudas, sin esclarecer la situación en teoría para «no preocuparme», causan justo el efecto contrario. Salgo de la consulta y me vuelvo loca buscando en internet las respuestas que no me han querido dar en el hospital. Tengo mucha información pero poco precisa. Demasiadas puertas abiertas a lo que pueda suceder de aquí en adelante.

Y esta es mi situación actual hasta nuevo diagnostico. Nervios, estrés y lo peor de todo, la incertidumbre.

Author

Soy Isabel, madrileña, trabajadora, mamá de 2 niñas y un bebé recién nacido con el que hemos formado familia numerosa. Apasionada del DIY y la decoración. En mi bitácora encontrarás info sobre el embarazo, maternidad, lactancia y crianza según mi experiencia como madre.

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