Las contracciones de Braxton Hicks son las primeras contracciones que percibimos durante el embarazo y su finalidad es prepara nuestro útero para el momento del parto.

Su nombre se debe al médico que las describió por primera vez en el año 1872, John Braxton Hicks.

Es normal sentirlas de vez en cuando. Pero a diferencia de las contracciones de parto, las de Braxton Hicks son más leves, no causan dolor y se producen de forma irregular. Puedes llegar a sentir incluso más de 10 contracciones diarias.

¿Cuándo se empiezan a notar las contracciones de Braxton Hicks?

Normalmente las contracciones de Braxton Hicks comienzan en el tercer trimestre del embarazo. Aunque muchas mujeres experimentan las primeras contracciones de forma leve y a intervalos irregulares a partir de la semana 20.

Las primeras contracciones no tienen que causar dolor. Aunque notarás como se te endurece el útero a la altura del ombligo o en la parte baja del abdomen durante unos 20 ó 40 segundos aproximadamente. Suele aumentar su frecuencia e intensidad a medida que avanza el embarazo, sobre todo al final del tercer trimestre cuando se acerca la fecha del parto.

¿Qué puede provocar las contracciones de Braxton Hicks?

Las contracciones se pueden percibir a lo largo del día e influye la actividad que hayas realizado durante la jornada. Estas son algunas de las razones que pueden causar un aumento de las contracciones:

  • Realizar largas caminatas durante el día.
  • No descansar lo suficiente.
  • Aumento de la actividad tanto de la madre como del bebé.
  • Mantener relaciones sexuales.
  • Movimientos bruscos o esfuerzos como coger peso.
  • Realizar movimientos de agacharse y levantarse con mucha frecuencia.

Dentro de la medida de lo posible, debemos evitar hacer algunos esfuerzos como coger peso o agacharnos con frecuencia. Intentar descansar durante el día y realizar ejercicio con moderación.

¿Cómo aliviar el dolor y las molestias de las contracciones?

Contracciones de Braxton Hicks

Hasta la semana 37 del embarazo las contracciones no suelen causar grandes molestias. Aunque en algunas mujeres, pueden ocasionar un leve dolor intermitente que os impida realizar vuestra actividad cotidiana.

En ese caso, os aconsejo que llevéis a cabo algunas de estas recomendaciones:

  • Cambiar de postura o posición.
  • Realizar algún ejercicio de relajación y respiración.
  • Tumbarse o descansar cuando notes que las contracciones no cesan.
  • Mantenerse hidratada e ingerir alimentos con más frecuencia en pequeñas cantidades.
  • Darse un baño de agua.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Las contracciones de Braxton Hicks a veces se confunden con las verdaderas contracciones de parto debido a que algunas futuras mamás, las perciben de forma regular durante algunos minutos o porque notan un aumento en su intensidad y son dolorosas.

En mi caso, las contracciones siempre las he notado a partir de la semana 20 de gestación. En el tercer embarazo, tuve que bajar a urgencias en la semana 27 porque empecé a sentir las contracciones cada 2 minutos durante más de 1 hora y media. Finalmente no se llegó a desencadenar el parto, pero sí había borrado parte del cuello del útero y esto no era una buena señal porque aún estaba en el segundo trimestre del embarazo. Por lo que me recomendaron reposo y cambiar mi rutina de actividades para evitar un parto prematuro.

Si aún no has llegado al tercer trimestre, lo normal es que las contracciones sean inofensivas. Pero igualmente, hay que llevar un control para asegurarte de que no estás frente a un parto prematuro. Yo actualmente utilizo una App en el móvil para cronometrar las contracciones y así poder disponer un histórico muy detallado.

En el caso de mamás primerizas, si las contracciones son regulares (cada 10 ó 15 minutos) durante más de 2 horas, y sientes dolor o molestias en la parte lumbar, deberías acudir al médico para supervisar que todo está bien.

Si por el contrario las mamás se enfrentan a un segundo o tercer embarazo, las contracciones son regulares (cada 5 o menos minutos) durante más de 30 minutos o 1 hora, o notas que se producen con mucha frecuencia, es aconsejable bajar al hospital para que puedan valorar tu estado a través de la monitorización.

En cualquier caso, siempre que las contracciones vayan acompañadas de otros síntomas como sangrado, un aumento exagerado de flujo vaginal, perdida de líquido que te haga dudar si es orina o líquido amniótico o ante cualquier sospecha, es conveniente acudir al hospital.

Si tienes cualquier duda o quieres compartir tu experiencia, te animo a dejar un comentario al final del post.

Author

Soy Isabel, madrileña, trabajadora (CFO) y Asesora de Lactancia Materna en proceso. Bimamá de niñarepera (7 años) y bebérepera (newborn). En mi bitácora encontrarás info sobre el embarazo, maternidad, lactancia y crianza. Noticias relevantes y curiosidades de nuestro día a día.

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