Bueno familia, creo que el titular describe a la perfección mi situación actual y por consiguiente, mi ausencia en el blog durante las últimas semanas. Se avecina un embarazo de riesgo con taquicardias y arritmias cardíacas.

Hace 4 meses tenía mi vida enfocada de una manera muy diferente, y de repente, llegó la noticia… ¡vamos a ser familia numerosa! Algo que no esperaba y que no teníamos en mente en un futuro próximo, ni lejano, porque habíamos cerrado el grifo, aunque al parecer no muy bien.

ARRITMIAS DURANTE Y DESPUÉS DEL EMBARAZO

Como ya os comenté en otro artículo, durante el segundo embarazo sufrí un bigeminismo ventricular a causa de las frecuentes arritmias que tenía. Y en este embarazo no es que haya mejorado mucho mi situación cardiovascular, más bien, he ido a peor con el paso de las semanas y, finalmente, me han indicado que será un embarazo de riesgo.

A veces, las mujeres que han desarrollado arritmias durante el embarazo dejan de padecerlas una vez dan a luz. Pero en mi caso fue todo lo contrario. Después del nacimiento de mi segunda hija (hace un año), tengo las arritmias extrasístoles disparadas. Me las noto a diario, en diferentes horas del día y resulta bastante incómodo. Son como pequeños golpes en el pecho, saltos o paradas, como un latido fuera del ritmo cardíaco normal, que en función de donde ocurran son más o menos sintomáticas. Hay personas que las tienen y no se las notan, otras en cambio no dejamos de sentirlas de forma continuada.

Visité al cardiólogo, me puso un Holter de 24 horas y se detectaron varias extrasístoles en el electro que en principio parecían benignas y se podían mejorar o al menos evitar los síntomas mediante un tratamiento. Pero esto no iba a ser un camino de rosas… Nuevamente me quedo embarazada, tratamiento incompatible y vuelta a empezar.

El problema se agrava aún más a raíz del embarazo. Empiezo a tener las pulsaciones disparadas, llegando de 140 a 170 pulsaciones por minuto (lpm) en reposo, cuando lo normal según me comentó la cardióloga, es que las mujeres gestantes tengas las pulsaciones entre 85 y 100 lpm.

Al principio pensé que podía ser ansiedad, pero cuando vi que las pulsaciones aparecían y desaparecían por sí solas y que en algunas ocasiones iban acompañadas de otros síntomas como una arritmia, mareos, sudoración o disnea (falta de aire), entendí que podía haber algo más allá que un siempre episodio de ansiedad. Así que volví a visitar a mi cardiólogo (clínica privada), de nuevo me puso el Holter pero no salió nada relevante. Aun así, por la descripción y los síntomas que presentaba me dijo que seguramente era un tipo de arritmia que es frecuente en mujeres jóvenes, sanas y nerviosas. Se llama «arritmia o taquicardia por reentrada intranodal».

¿QUÉ ES LA TAQUICARDIA POR REENTRADA INTRANODAL?

Podéis buscar en google la definición exacta de este tipo de arritmia, yo os cuento la versión en castellano que me tradujo el médico. La arritmia o taquicardia por reentrada intranodal, es una aceleración del ritmo cardiaco ocasionada por un pequeño cortocircuito que provoca que se disparen las pulsaciones. Notas que el corazón empieza a golpear más fuerte y rápido como si fuese a mil por hora y la sensación, a veces, es de que te vas a desvanecer en ese mismo instante.

En esta ocasión, el médico me comentó que la mejor opción era operar a través de una ablación. El problema, es que estoy embarazada y la intervención se tiene que realizar con radiación y, a su vez, no podrían hacerlo de manera convencional por los riesgos que habría que asumir para el bebé. Resumiendo, sería una operación más complicada con una técnica poco habitual dado que no pueden utilizar rayos X. Así que decidí pedir una segunda opinión y en esta ocasión acudí a la Seguridad Social.

La cardióloga, después de darme unas pautas y poner en práctica la «Maniobra de Valsalva», que consiste en frenar las pulsaciones mediante un ejercicio en el que tienes que hacer fuerza con el estómago, empujando durante unos segundos y así recuperar el ritmo cardíaco normal. Pero como no era suficiente porque a medida que avanzaba el embarazo eran más recurrentes, me ofreció la posibilidad de comenzar con otro tratamiento que conlleva menos riesgos que practicar una ablación y que sería suministrar un medicamento antiarrítmico.

¿ES SEGURO EL TRATAMIENTO PARA LAS TAQUICARDIAS DURANTE EL EMBARAZO?

Pues a ver, esto es como todo, hay que valorar la situación. En mi caso fui empeorando hasta tal punto que se me aceleraban las pulsaciones a 170 lpm cada 2 días y llegados a este punto había que tomar una decisión. Dentro de todos los tratamientos que se podían llevar a cabo, la mejor opción era empezar con un antiarrítmico en pequeñas dosis para ver si hacía efecto.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PODRÍA TENER PARA EL BEBÉ LA MEDICACIÓN PARA LAS TAQUICARDIAS?

En principio y según me ha confirmado el equipo médico de especialistas (tanto la cardióloga de la Seguridad Social, como la cardióloga pediátrica y la ginecóloga que lleva mi embarazo), no hay estudios que demuestren que el bebé pueda tener graves secuelas a raíz del tratamiento (tipo malformaciones, problemas cardiacos genéticos, etc). Por lo que en principio son «seguros» para el feto y el suministro está autorizado para mujeres gestantes, intentando siempre recetar la mínima dosis posible. Lo único que sí podría pasar y que está científicamente demostrado, es que el bebé no crezca al ritmo que debería dentro del vientre de la madre, es decir, que al nacer pese un poquito menos de lo habitual o que durante el embarazo el feto desarrolle hipoglucemia.

Por ello, lo han considerado embarazo de riesgo y estaré más controlada para verificar que la medicación no esté afectando de forma negativa en el desarrollo del bebé.

¿ES COMPATIBLE EL TRATAMIENTO CON LA LACTANCIA MATERNA?

No. En la primera consulta cuando el cardiólogo me puso el tratamiento (antes de saber que estaba embarazada), lo primero que me dijo es que tendría que suspender la lactancia materna durante 24 horas cada vez que me tomase la medicación. Posteriormente y con el nuevo tratamiento antiarrítmico, la cardióloga de la Seguridad Social me ha recomendado suspender definitivamente la lactancia materna porque cabe la posibilidad de que el medicamento pase al bebé a través de los conductos de la leche materna. Un riesgo que ahora mismo es totalmente innecesario y que no queremos asumir.

Y en este punto me encuentro ahora mismo. Llevo una semana con el tratamiento, no sé si hará o no el efecto esperado, sí tendremos que aumentar la dosis, o finalmente me tendrán que intervenir (espero que no).

Después de tres embarazo, necesitaba compartir mi experiencia porque a veces cuando nos dan un diagnostico que no esperamos, tenemos muchas dudas o miedo a lo desconocido y sentimos la necesidad de encontrar a otras personas que estén pasando por una situación similar a la nuestra.

Si tenéis cualquier duda os animo a que dejéis un comentario al final del post 😉

Author

Soy Isabel, madrileña, trabajadora (CFO) y Asesora de Lactancia Materna en proceso. Bimamá de niñarepera (7 años) y bebérepera (newborn). En mi bitácora encontrarás info sobre el embarazo, maternidad, lactancia y crianza. Noticias relevantes y curiosidades de nuestro día a día.

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