El primer pensamiento que se nos viene a la cabeza cuando nuestros hijos se aburren, es el de culpabilidad. Somos propensos a pensar que si nuestros hijos están aburridos es porque no les estamos prestando la suficiente atención o incluso que deberían hacer alguna actividad más para estar entretenidos y no dar lugar al aburrimiento. Pero esta sensación o pensamiento que nos invade es totalmente erróneo. Y a continuación os explico por qué.

La semana pasada participé en la 5ª edición del taller online «Aburrigym», que organiza la Escuela Sprinter junto a la campaña de la vuelta al cole con el fin de aportar nuevas herramientas y recursos para aprender a saber gestionar el aburrimiento de nuestros hijos en casa y sacarle el máximo partido.

Durante el taller, impartido por Beatriz Pérez, fundadora de «Va de cuentos», trabajadora social, experta en acompañamiento emocional, literatura infantil y crianza respetuosa, aprendimos cómo a través de los cuentos, juegos dinámicos y sensoriales, si le proporcionamos a los niños un espacio libre de aparatos electrónicos y con herramientas básicas, les podemos ayudar a desarrollar la creatividad e imaginación a la vez que los padres comprendemos la importancia que tiene el aburrimiento y el papel tan importante que cobra para fortalecer la autonomía desde la infancia.

¿Qué es el aburrimiento?

El aburrimiento es una emoción, y como tal, hemos de aprender a gestionarlo. En muchas ocasiones sobrecargamos a nuestros hijos con actividades extraescolares o programando su tiempo en exceso para mantenerles ocupados. Y no nos damos cuenta de que les estamos privando de tener su propio tiempo libre, para dejar que se aburran y que experimenten el «arte de no hacer nada».

¿Cómo gestionar el aburrimiento?

Aburriéndonos. Es la forma más sencilla de aprender a gestionarlo, experimentándolo en primera persona. Hay que dejar que los niños tengan tiempo libre para que aprendan a ocupar su propio tiempo.

Los niños se tienen que aburrir, es importante y necesario para su desarrollo. Hay que dejar aflorar la creatividad aportando un entorno adecuado para que se conviertan en personas autónomas en su propio aburrimiento, facilitándoles recursos que fomenten su iniciativa. Los niños están acostumbrados a que nosotros, los adultos, les digamos lo que tienen que hacer. Pero si les dejásemos en una habitación, con materiales y juguetes sencillos, afloraría su creatividad para inventar o imaginar nuevos juegos.

Hay un factor muy importante que influye en este proceso, y es la presión social que recibimos para mantenernos ocupados durante todo el día. Los niños han dejado de ser creativos porque están sobreestimulados. Reciben un constante bombardeo de información y al final se han convertido en adictos a las novedades.

¿Qué ocurre cuándo nos aburrimos?

Durante el aburrimiento, el cerebro ayuda a escapar de esa situación, se activa y empieza a pensar en lo que te gusta y de esta forma dejas aflorar la creatividad. El problema es que a veces estamos en continua actividad pasiva, por ejemplo con los dispositivos electrónicos (televisión, móvil, tablet, ordenador, etc). Los utilizamos como recurso para no aburrirnos e impedimos que nuestro celebre se active.

Para combatir esta actividad pasiva en exceso, debemos cambiar las rutinas de nuestros hijos y buscar otro tipo de entretenimiento lejos de la tecnología y más cercano a la creatividad. A veces, ellos mismos no saben gestionar su tiempo libre porque es la tecnología la que se encarga de gestionárselo a través de las app, juegos, series, películas y un largo etc.

La falta de concentración por las distracciones

Otro factor importante que influye en nuestros hijos son las distracciones. A día de hoy estamos costumbrados a convivir con distracciones sonoras de fondo como la tele, el sonido de los móviles, o el simple ruido de la calle. Y esto, hace que les cueste concentrarse en una actividad y les lleva al aburrimiento de la misma tarea por falta de concentración en lo que están ejecutando en ese momento.

Pautas y técnicas para acompañarles en el aburrimiento

Vamos a mencionar algunas pautas que nos podrían ayudar a gestionar el aburrimiento de nuestros hijos.

  • Respetar los tiempos. Intentar no interrumpir el juego o la actividad que estén realizando. A veces plasman sus emociones a través del juego o del arte, y es necesario que exterioricen sus sentimientos. Si tenemos que avisarles de que ha llegado la hora de finalizar, podemos comunicárselo indicando el tiempo que les queda, y así les daremos un margen para que puedan finalizar su actividad.
  • Experimentar. Dejar que los niños experimenten realizando actividades artísticas (plastilina, arcilla, lanas, pinturas..) o por ejemplo con la comida. Para los más pequeños (+2 años), se pueden preparar unos espaguetis y teñirlos de diferentes colores para enriquecer la parte sensorial.
  • Fortalecer su autonomía. Permitiendo que decidan sobre sus propios gustos, para que sean más autónomas y no se conviertan en personas dependientes. Solemos decirles lo que tienen que hacer y de esta forma no dejamos espacio para que ellos elijan.
  • Aprendizaje. Hay que respetar los tiempos del aprendizaje para que estos sean aprendidos. Para ello necesitan procesar y trabajar sobre la misma actividad.
  • Rutinas. Es importante tener una vida organizada, pero respetando siempre su tiempo libre y no privándole de este para realizar otro tipo de actividades programadas.
  • Disfrutar durante la actividad. Dejar que disfruten del proceso, el «durante» y que no estén pensando en el resultado final para ver si lo han hecho bien o recibir nuestra aprobación. Les tenemos que ayudar a encontrar el placer de lo que están haciendo.

Recursos y herramientas

Los niños necesitan disponer de juguetes y herramientas para poder gestionar el aburrimiento. Pero como ya os he comentado, hay que evitar aquellos que les inciten a realizar actividades pasivas como los aparatos electrónicos y en su lugar, proporcionarles materiales simples para que los niños decidan posteriormente que hacer con ellos. Tenemos que evitar darles un modelo a seguir.

Juegos de clasificación. Piezas de madera, papel, pinturas, elementos de la naturaleza, corchos, hojas, etc. Hay varios libros para hacer un montón de actividades que nos ha recomendado Beatriz de «Va de cuentos». Uno que me ha gustado mucho es el de «Pizas sueltas, el juego infinito de crear» de Priscilla Vela y Mercedes Herrán. Es un libro de fin abierto con una clara provocación al juego y la experimentación. Y otro que me pareció súper interesante fue el de «Juguetes de la naturaleza» de Saga Editorial, donde te cuentan historias y secretos para fabricar juguetes que nuestros abuelos elaboraban con elementos de la naturaleza. Y por último os dejo también la reseña de otro libro de manualidades que me ha encantado porque viene con actividades para realizar en familia, se llama «Thinks for Kids» de Raúl Bermejo .

Juegos sensoriales. Para los más pequeños de la casa, hay juegos que se pueden poner en práctica como las bolsitas aromáticas o botellas sensoriales, rellenándolas con agua, bolitas de colores, purpurina o diferentes materiales. Os recomiendo también tres libros para leer junto a los peques, «Colores», «Jugamos» y «Un libro». Todos son de Hervé Tullet. Son lecturas dinámicas y muy divertidas.

Desarrollo de habilidades a través del aburrimiento

Lo mejor que podemos hacer para comprender a nuestros hijos cuando están aburridos es ponernos en su lugar y recordar ¿qué hacíamos nosotros cuando éramos niños y estábamos aburridos?. Nos inventábamos historias mediante el juego porque el tiempo libre nos permitía encontrarnos con nosotros mismos.

Para saber lo que quieres hacer, a veces hay que parar. Y ese mensaje es el que le tenemos que transmitir a nuestros hijos. El aburrimiento les enseña entre otras cosas, a tener paciencia. Permitir que se aburran, que salga la frustración que tienen dentro para poder aprender a gestionarla. Porque las habilidades se desarrollan cuando dejamos que sucedan y no ocupando su tiempo con otra actividad. Hay que dejar que fluya la inacción y no solo la acción porque esto les ayuda a saber esperar y a prosperar.

Resumiendo, hay que volver a lo sencillo, a lo básico, a los juegos que ayudan a nuestros hijos a fortalecer su capacidad de aprendizaje, su desarrollo sensorial, cognitivo y creativo. Por cierto, hay otro libro muy divertido que seguro que a los papás y mamás también os trae buenos recuerdos de vuestra infancia, se titula «Sales a jugar» de María Pascual.

Espero haber podido transmitir los conceptos, recursos y técnicas que aprendí la semana pasada con Beatriz Pérez como instructora. Gracias a la Escuela Sprinter desde su campaña «la vuelta al cole», además de equipar a los peques con sus personajes de súper héroes y heroínas favoritos, nos ha dado a los padres la oportunidad de participar en este taller tan útil e instructivo para acompañar el aburrimiento de nuestros hijos y sacarle el máximo partido.

Author

Soy Isabel, madrileña, trabajadora (CFO) y Asesora de Lactancia Materna en proceso. Bimamá de niñarepera (7 años) y bebérepera (newborn). En mi bitácora encontrarás info sobre el embarazo, maternidad, lactancia y crianza. Noticias relevantes y curiosidades de nuestro día a día.

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