Hace un par de días celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna y quería aprovechar para contaros como fue mi primera experiencia. Sobre todo las buenas y malas decisiones que tomé en cada etapa.

Cuando nació la mayor, tenía 25 años recien cumplidos. Si a esto le añadimos que era una mami novata y que «nadie» me aconsejó para bien ni recibí ningún tipo de orientación sobre LM, os podéis imaginar el desastre.

De la noche a la mañana me ví con un bebé recién nacido en brazos y un postparto horrible sin apenas poder levantarme de la cama. Con los pezones agrietados desde el primer minuto, sin saber cuanto tiempo tenía que comer la bebé, si las tomas eran siempre igual, cuándo la tenía que cambiar de pecho..en fin, era un manojo de dudas y en aquel momento nadie me las supo resolver porque se da por hecho que, la lactancia materna es un proceso natural del que poco o nada hay que comentar. Si te salen grietas te pones pomada, compras pezoneras y aguantas el dolor como buenamente puedas.

La única información o «malos consejos» que había recibido a título personal era que los bebés comían aproximadamente cada 3 horas, que había que respetar las tomas para establecer un horario cuanto antes mejor, que a partir de las 18.00 podían tener cólicos y que no había que cogerles en brazo cuando llorasen ni mucho menos acunarlos para que no se malacostumbrasen. Por suerte para mi hija, no llevé a rajatabla ninguno de estos consejos. Aunque he de confesar que como madre primeriza algunos y por error, los puse en práctica durante unos días.

Pero la duda de como tenía que hacer las tomas, si debían ser a demanda, cuanto tiempo tenía que estar enganchada al pecho, como podía saber la cantidad que comía la niña o si se quedaba con hambre, continuaban en mi cabeza. El problema es que en aquella época (hace 7 años), la lactancia materna simplemente no era un tema de interés. En muy pocos casos recibías una «formación» o te planteaban posibles escenarios en los cursos de preparación al parto. Y cuando das a la luz en una clínica privada, se omite por completo el seguimiento o consulta de una matrona. Que es mayortariamente la primera toma de contacto que tienes con la lactancia materna. Ya que suelen explicarte la importancia y beneficios que aporta la LM en la salud de tu bebé.

Ahora mismo hay muchísimas asesoras de lactancia que estarían dispuestas a solucinarte cualquier duda, pero por aquel entonces no estaba a la orden del día así que no me quedó más remedio que recurrir al pediatra. A día de hoy, entiendo que por su desconocimiento sobre lactancia materna y todo lo referido a ella, me sugerió que las tomas tenían que durar más o menos unos 20 ó 30 minutos, es decir, tenía que cambiar a la niña de pecho cada 10 o 15 minutos. Y yo, tan ignorante e inesperta lo llevé a cabo.

Comencé a programar las tomas y en cuanto pasaban 15 minutos cambiaba a la niña de pecho, o mejor dicho, se lo arrancaba literalmente de la boca para ofrecerle el otro. ¿El problema? que los pechos nunca se vaciaban del todo y esto me causaba bultos, durezas y dolor. Además de que la niña se irritaba y no hacía las tomas como debería. Y lo más importante, que ninguna de las dos disfrutábamos de ese momento tan maravilloso entre madre e hija.

Con el paso de las semanas la bebé empezó a tener episódios de llanto muy prolongados, y creo que era una mezcla entre gases y que no se saciaba cuando comía. Así que decidí dejarme llevar por el instinto de madre y empecé a ofrecerle el pecho cada vez que lloraba, sin interrupciones ni cambios de una teta a otra antes de que ella me lo pidiese. Por suerte para ambas la lactancia comenzó a fluir de forma natural y no como algo forzado. Hasta que llegamos al 4º mes de vida y acudimos a la revisión rutinaria del pediatra.

La bebé no estaba cogiendo el peso que debería, iba muy por debajo del percentil así que me aconsejó que comenzase con la lactancia mixta (leche materna y de fórmula).

Como mamá novata y veinteañera le hice caso sin plantearme o cuestionar en ningún caso si era lo más acertado o si había otras alternativas. Y esta por desgracia, fue la peor decisión que pude tomar sentenciando así el fin de la lactancia materna. Y os explico el por qué.

Cuando un bebé empieza a ingerir leche artificial en un bibe, automáticamente deja de realizar esas tomas del pecho de su mamá, y no solo eso, sino que además la leche de fórmula le deja «más lleno» (más lleno no quiere decir mejor alimentado) por así decirlo, y esto hace que se salte varias tomas seguidas de leche materna. Nuestra leche (materna) tiene un funcionmiento mecánico, es decir, cuanto más come el bebé y más tomas realiza al día, mayor y más constante será la subida de leche que tendremos en nuestros senos, por lo tanto, a menor consumo menor será la subida.

Lo que sucede es, que cuando el bebé empieza a toma leche mixta, se salta algunas tomas maternas y empezamos a reducir las subidas de leche. Esto significa que, cuando el bebé quiere comer y le ofrecemos el pecho, puede ser que no tengamos en ese momento la leche suficiente o al menos la que el bebé nos demanda, en cosecuencia, cuando termina de comer empieza a llorar porque se ha quedado con hambre y quiere más. Y Como ya no le podía ofrecer más cantidad hasta pasado un ratito (o eso pensaba yo) entraba en modo desesperación y terminaba preparando un biberón de fórmula.

En realidad estaba equivocada, porque si hubiese continuado ofreciéndole el pecho, se hubiese producido la subida. Pero finalmente mi leche materna empezó a ser cada vez más escasa y solo se la ofrecía de postre después de las comidas, y poco a poco sin darme cuenta, dejé de darle el pecho.

En aquel momento pensé que era una decisión acertada. Tenía la sensación de que la bebé se quedaba con hambre y recurrí a darle más tomas de leche de fórmula. Pero tomé esa decisión porque no tenía la información que tengo a día hoy. Si hubiése insitido en darle más tomas de pecho seguidas, la leche hubiése continuado subiendo igual que al principio.

Lo peor de todo esto es que la leche «mixta» no fue la solución a lo que inicialmennte parecía un problema, que era el peso. Mi hija continuó estando por debajo del percentil, la leche de fómula no hizo que cogiese ni un gramo más de lo que cogía con la leche materna. Así que podría decir que salimos perdiendo por no buscar otra alternativa o cerciorarme primero de si la ganancia de peso realmente era un problema vinculado a la lactancia materna.

Hace aproximadamente 6 meses en mi segundo embarazo, decidí recabar toda la información posible acerca de la lactancia materna. Esto me ayudó muchísimo de cara al nacimiento de mi segunda bebé. Supe como gestionar cada etapa por la que hemos pasado desde un punto de vista más maduro, consciente y sobre todo relajado. He podido tomar decisiones más acertadas y no he dejado que los «malos consejos» afecten o pongan en duda si mi leche alimenta o no lo suficiente, si debería complementarla con fórmula, o si las pérdidas de peso están relacionnadas con ello (que no lo están, confirmado también por su pediatra). Pero esta vez lo he podido resolver sin que esto afectáse a mi lactacia y por su puesto sin renunciar a ella.

Estoy disfrutando literlmente de este momento tan maravilloso y de complicidad con mi bebé. La dejo que se enganche a la teta cuando ella quiere, sin tiempos, sin límites, con total libertad. Dar el pecho no es solamente suministrar alimento a tu hij@, es la calma que le aportas al tenerla piel con piel, es seguridad, tranquilidad, calorcito humano como digo yo, son los anticuerpos que le protegen de enfermar, es su medicina y protección que ninguna otra leche artificial le puede aportar, y un largo etc de beneficios para ella y para la mamá.

Resumiendo, la lactancia materna es algo natural para lo que todas las mujeres (a excepción de algún caso en concreto) estamos preparadas. Si en algún momento se presentan dificultades siempre podrás pedir ayuda, dejarte asesorar por tu matrona o hablar con otras mamás que tengan experiencia con la LM. Con el tiempo podrás ver como todo fluye de manera natural. La LM no tiene que ser dolorosa y se puede evitar la aparición de grietas con un buen agarre inicial. Por eso es importante que contactes con una asesora de lactancia que te ofrecerá alternativas antes de que tengas que renunciar a ella.

Por suerte para todas, a día de hoy la LM sí es un tema de actualidad. La AEP (Asociación Española de Pediatría) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda 100% lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y después continuar hasta que la mamá y el bebé así lo quieran.

En los cursos de preparación al parto le están dando cada vez más visibilidad, aportando información y charlas impartidas por matronas o asesoras de lactancia que te resuelven dudas y plantean posibles escenarios con los que te puedas encontrar para saber como afrontarlos antes de abandonar la lactancia materna. También existen asociaciones y grupos de apoyo para la LM. prácticamente en todas las ciudades de España donde podéis acudir si tenéis algún problema o queréis compartir vuestra experiencia, son gratuitas y os pueden servir de ayuda. Pero sobre todo, pueden llegar a salvar tu lactancia materna.

¡Un abrazo familias!

Author

Soy Isabel, madrileña, trabajadora (CFO) y Asesora de Lactancia Materna en proceso. Bimamá de niñarepera (7 años) y bebérepera (newborn). En mi bitácora encontrarás info sobre el embarazo, maternidad, lactancia y crianza. Noticias relevantes y curiosidades de nuestro día a día.

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