EMBARAZO 2.0

¡Así es! Hace apenas unos días que recibí la buena noticia de que iba a ser nuevamente mamá y creo que aún sigo en estado de shock.

Lo más sorprendente de todo es que lo supe apenas 8 días después de la concepción. Resulta que llevamos casi un año intentando concebir, más o menos lo mismo que nos costó traer al mundo a niñarepera. La diferencia es que esta vez por tema de trabajo, horarios y un largo etc, no pudimos dedicarnos a ello en cuerpo y alma. Y si le añadimos que en mis épocas de máximo estrés con los nervios a flor de piel no ovulaba nos resultaba misión imposible.

Nos fuimos de vacaciones durante el puente de Mayo a Marina D’or , más bien nos fuimos 4 (papárepera, niñarepera, mamárepera, perritarepera), y volvimos 5. Ni por asomo pensé en aquel momento que volvería embarazada.

Resulta que durante el viaje empecé a ovular (tal y como ya tenía previsto) el día 14 del ciclo de menstruación. En esta ocasión no compré los test de ovulación porque sinceramente no tenía ni la más mínima esperanza y pensé bueno, calculando fechas y comprobando el flujo vaginal más o menos daré con el día… y ¡bingo!. Después de casi 1 año orinando en palitos con la ilusión de ver una carita sonriente, me quedo embarazada haciendo “la cuenta de la vieja”.

Volvemos a Madrid, yo me había olvidado por completo del tema cuando al cabo de unos 7 u 8 días empiezo a sufrir mareos, pero no mareos de los que te sientas y se te pasan, sino mareos de los que me tenía que apoyar en una pared para no caerme al suelo. Y en ese momento pienso, ¿no estaré…? pero enseguida me digo a mi misma, vamos a ver, solo he tenido relaciones 1 día y ni siquiera sé con certeza si estaba ovulando. Así que intento no darle más vueltas y dejarlo en un simple mareo sin más.

Al día siguiente me noto revuelta, el estómago no me admitía ningún alimento y el simple olor a comida me daba náuseas y pensé, será el colon (padezco de colon irritable) que hoy no lo tengo muy allá. Pero ese pensamiento duró apenas 24 horas porque a la mañana siguiente me desperté con náuseas y ganas de vomitar. Justo en ese mismo instante empiezo a plantearme seriamente la posibilidad de estar embarazada, aunque dudosa porque solo habían pasado unos 9 ó 10 días desde la concepción.

Día 11 después de la ovulación. Como tenía en casa un par de pruebas de embarazo decido a media tarde hacerme ambas, así a lo loco, ni primera orina de la mañana ni nada. El resultado en teoría fue “negativo” aunque yo veía una ligera línea un poco tenue que dudaba que fuese una línea de evaporación o el aviso de haberme realizado la prueba antes de tiempo como ya me pasó en el primer embarazo. El caso es que a mí me saltaron las alarmas pero intenté ser coherente con la situación y decidí no obsesionarme hasta poder comprobarlo.

Dejé pasar un par de días, mientras tanto continuaba con mareos (algo más leves), nauseas, empezó a dolerme la cabeza y entonces llegaron los olores. Recuerdo que abrí el armario de los bolsos donde papárepera guarda también sus cosillas y le dije, ¡oye! ¿no tendrás un plátano en la mochila? y me dice, ¿perdón? y continúo..en este armario huele a plátano, a lo que dudosamente me contesta que no. Pero la cosa no terminó aquí y por la noche vuelvo a insistir. ¡oye! ¿miraste si había un plátano en tu mochila? y me dice, luego lo miro tranquila, y reitero con tono de mala leche, ¡por favor!. Al día siguiente abro el armario para coger el bolso y el olor a plátano era poco perceptible, así que le comento ¿Había un plátano en tu mochila, ¿verdad? y me dice sí, con ese tono de no entender nada y mucho menos la sensibilidad de mi olfato.

Después de esto evidentemente compré nuevos test de embarazo (20 para ser exacta). Ya estaba a día 14 después de la ovulación y no podía esperar más. Así que hago un pedido urgente de entrega a domicilio en 4 horas y en cuanto llega me dispongo hacer la prueba de embarazo. ¿Y que me encuentro? un ¡POSITIVO! Bueno, era una raya muy clarita pero lo era, ahí estaba, de color rosita. Como no quería hacerme ilusiones (más aún), decidí repetir la prueba y así no habría dudas y el resultado fue nuevamente positivo, 3 de 3, lo que yo llamo un pleno. No me lo podía creer, en fin, tenía síntoma más que evidentes de embarazo pero ¡ojo! que sólo habían transcurrido 2 semanas desde la concepción, era demasiado pronto o a mi desde luego me lo parecía ya que con niñarepera tardé bastante más en ver un positivo y no tuve estos síntomas tan a lo bestia antes de la primera falta.

Pues con toda mi alegría me puse a dar saltos en el baño, yo solita, mientras le comunicaba a perritarepera que iba a ser de nuevo mamá (la pobre que no entendía lo que estaba pasando). Después me puse a llorar como una magdalena mientras pensaba ¡no puede ser verdad!. Pero lo era, esta vez sí.

Esa misma tarde le dí la buena noticia a paparepera, que entró en estado de shock y creo que una semana después aún continúa. Nos abrazamos y pensé, madre mía que 8 meses de embarazo me esperan.

Desde entonces cada día me hacía una o dos pruebas de embarazo para ver como iba evolucionando la intensidad de la rayita ya que va en función de la cantidad o nivel de hormona hCG que contenga la orina. Hasta que por fin salió un ¡POSITIVAZO rosa intenso!.

Y así es como me enteré de que estaba embarazada, con un positivo precoz, nauseas, mareos y un plátano en la mochila.

En el próximo post contaré los síntomas del segundo embarazo y la diferencia con el primero.

¡Un abrazo familias!

Un comentario en “EMBARAZO 2.0

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