Por qué el chupete previene la muerte súbita en lactantes

En 2012 cuando me quedé embarazada, no teníamos ni idea de la existente controversia acerca del uso del chupete. Algunas personas comentaban que no era bueno, que mejor no lo utilizase con mi bebé, pero eran opiniones que carecían de fundamento.

Más adelante, al inicio de los cursos de preparación al parto en la Clínida del Dr. Aguirre de Carcer, la pediatra que impartía las clases de puericultura, nos aconsejó que debíamos evitar el chupete en neonatos durante el primer mes de lactancia materna. En su momento no me quedó muy claro el por qué era tan perjudicial, después de casi tres horas recibiendo información de los cuidados del bebé, estaba un poco abrumada.

Cuando llegué a casa me puse a investigar y encontré un artículo donde el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), aconseja evitar el uso de chupetes en recién nacidos alimentados al pecho hasta que la lactancia materna esté bien establecida, generalmente a partir del primer mes de vida, que además coincide con la edad en que comienza el riesgo del síndrome de muerte súbita en lactantes (SMSL). Apuntan, que el chupete podría ser un marcador de la existencia de problemas con la lactancia.

 

Chupete png

Pero una vez superado el primer mes de vida, ¿que debíamos hacer?. Consultamos con nuestro pediatra el Dr. Montoto, quién nos explicó detenidamente, por qué era recomendable el chupete en lactantes para prevenir la muerte súbita durante las horas del sueño. La muerte súbita en los bebés, se relaciona con un fallo en el sistema cardiovascular del niño cuando no se produce un ajuste adecuado al ritmo del corazón o a la presión sanguínea, seguido de la incapacidad de poder despertarse cuando se deja de respirar o se produce una caída súbita de la presión arterial.

Según un estudio del Instituto Monash de Investigación Médica, la Dr. Rosemary Horne concluyó durante la reunión de las Sociedades Académicas Pediátricas en Estados Unidos, que la succión del chupete puede mejorar el ritmo cardiaco y la presión sanguínea en los recién nacidos, lo cual reduce las posibilidades de muerte súbita. Aunque por el momento continúan realizando estudios sobre cómo evitar este tipo de fallecimientos.

En nuestro caso, pocas veces recurrimos al chupete durante los primeros 20 días. Pero finalizado este periodo, mi hija comenzó a padecer fuertes cólicos que la tenían en vela día y noche mientras lloraba sin cesar. Esta situación, nos condujo al uso del chupete con más frecuencia de lo normal llegando a convertirse en su objeto de apego. Ya os contaré el episodio del chupete hasta los 3 años más adelante.

Podéis descargar aquí el artículo completo del Comité de Lactancia Materna de la AEP.

 

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